La compartimentación contra incendios es el conjunto de medidas constructivas que se
adoptan para dividir un edificio en diferentes "compartimentos" o "sectores de incendio", con el fin de evitar que un fuego se propague de uno a otro. Es un concepto fundamental de la protección pasiva, ya que busca confinar el incendio en su lugar de origen. La compartimentación contra incendios se logra mediante el uso de elementos resistentes
al fuego como muros, forjados, tabiques y puertas cortafuegos, así como el sellado de todos los huecos y pasos de instalaciones.
Sí. Desde la publicación del Real Decreto 164/2025, de 4 de marzo, que aprueba el nuevo Reglamento de Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI), es obligatorio cumplir con requisitos más estrictos de protección pasiva contra incendios. Esto incluye la instalación de aislamientos ignífugos en estructuras, cerramientos y elementos constructivos de naves industriales y locales comerciales.
El reglamento establece un periodo de seis meses de aplicación voluntaria y, posteriormente, será de obligado cumplimiento en todo el territorio nacional. El objetivo es reforzar la seguridad de trabajadores, clientes y bienes frente al riesgo de incendio.
Nuestro servicio de aislamiento ignífugo está dirigido principalmente a:
Para contratar nuestros servicios, el primer paso es solicitar un diagnóstico técnico gratuito. Uno de nuestros expertos visitará tus instalaciones para evaluar tus necesidades y proponerte la solución de aislamiento ignífugo más adecuada. En 48-72 horas, recibirás un presupuesto detallado y sin compromiso.
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Sí, muchos aislantes ignífugos ofrecen beneficios adicionales. Por ejemplo, los morteros de lana de roca y vermiculita son excelentes aislantes térmicos y acústicos. Al aplicar estos aislamientos ignífugos, no solo proteges tu edificio del fuego, sino que también puedes mejorar su eficiencia energética y reducir el ruido, aportando un valor añadido a la
instalación.
Aunque ambos mejoran la seguridad, actúan de forma diferente. Un material ignífugo (como los morteros) es inherentemente resistente al fuego y actúa como una barrera que aísla del calor. Un material intumescente (como las pinturas o barnices) reacciona con el calor, hinchándose y creando una capa de espuma carbonosa que protege el elemento que recubre. La elección entre uno y otro depende del tipo de estructura y del acabado estético deseado.
Los materiales más eficaces para el aislamiento ignífugo son la lana de roca y las placas de vermiculita. Ambos ofrecen una excelente resistencia al fuego y son ampliamente utilizados en soluciones de protección pasiva contra incendios.
Lana de roca: destaca por su alta capacidad para soportar temperaturas extremas, actuando como una barrera térmica y acústica muy eficaz. Es ideal para revestir estructuras, tabiques y forjados.
Vermiculita: se emplea en forma de placas o como parte de morteros proyectados. Su ligereza, resistencia al calor y propiedades aislantes la convierten en una opción muy valorada para reforzar la seguridad en todo tipo de construcciones.
Ambos materiales cumplen con las normativas actuales de seguridad y son clave en la prevención de la propagación del fuego.
Realizando inspecciones y renovaciones periódicas del material. Contacta con Servypro para más información sobre cómo solicitar inspecciones periódicas del aislante ignífugo de tus instalaciones.
El espesor de los aislantes ignífugos no es estándar; se calcula técnicamente para cada proyecto. Depende de factores como el tipo de estructura a proteger (metal, hormigón, madera), su masividad (en el caso del acero) y la resistencia al fuego requerida por la normativa (R-60, R-90, R-120, etc.). En Servypro, nuestro equipo técnico realiza estos cálculos para garantizar el cumplimiento normativo y optimizar el coste.
